La enfermedad venosa es la causa de multitud de problemas como varices, arañas vasculares, síndrome de las piernas inquietas e insuficiencia venosa. Es como un depredador silencioso que puede afectar a cualquiera. Aparece cuando las venas están sometidas a una tensión constante debido a varios factores como la edad, el embarazo, la genética y el estilo de vida.
Aquí es donde empieza el problema. El esfuerzo constante provoca daños en las válvulas de las venas, que no pueden bombear la sangre eficazmente de vuelta al corazón, lo que hace que la sangre se acumule en distintas partes del cuerpo. Este daño puede producirse en cualquier parte, pero se observa sobre todo en las piernas y los tobillos.
Vivir con una enfermedad venosa puede parecer una batalla interminable. Los síntomas pueden ser insoportablemente dolorosos, como hinchazón de piernas, calambres, picor y hormigueo. Si no se controla, puede provocar graves problemas de salud, como coágulos sanguíneos y úlceras venosas. Para algunas personas, puede incluso poner en peligro su vida.
Pero no se preocupe. Ya no tiene por qué sufrir. El tratamiento de las venas varicosas puede aliviar sus molestias, eliminar el dolor e incluso reducir el riesgo de complicaciones graves. Existe una amplia gama de tratamientos para combatirlo, desde soluciones mínimamente invasivas hasta sencillas modificaciones del estilo de vida. Por lo tanto, no dude en buscar ayuda profesional si cree que puede estar sufriendo una enfermedad venosa.